jueves

Diario de la toma de ayahuasca II (fragmentos):
Cuando más nos alejamos, los hechos, las personas, esos momentos, comienzan a verse como a traves de un lente que todo lo deforma, todo lo vuelve lejano, brillante y sin sentido a la vez. Somos nosotros.

Escribo esto mucho tiempo después de haber hecho la segunda toma de planta:

…poca luz. Y un cantante que no grite mucho. Puede ser una trompeta con sordina media lejana. Se necesitan pocas cosas para escribir.
Quiero terminar de sacudirme los ultimos recuerdos que me quedan. Si quisieran algo màs especifico pueden ir al diario de la primer toma.

Algunas visiones/sensaciones:

Sueño con una casa que habìa en mi pueblo, màs bièn con la pared lateral de esa casa que tenìa dos ventanas siempre cerradas

Mi papà esta tirado boca abajo, va desnudo. Tiene el culo chiquito y una espalda grande y me mira pidiendome que se le ponga. Pone cara de niño bueno, como en esas revistas porno-gay donde los machos te miran directo a tus ojos…y tu pija. El està necesitando que alguien le dè algo…està pidiendo algo.

No lo escucho, no me hace ninguna seña, ni me mira. Pero yo puedo captar que uno de mis hermanos me necesita màs que otros. Y es con èl que màs me cuesta comunicarme por que estamos en momentos muy diferentes de nuestras vidas. Estamos muy lejos y algo me dice que tal vez necesite un gesto, algo que lo saque de si mismo por un rato.

En estos dos ultimos años la muerte anduvo cerca de nuestra familia, nos soplò la nuca y nos dejò màs vulnerables. A mi vieja la llevaron de urgencia y le hicieron cinco by pass, uno de mis mejores amigos pasò mucho tiempo, y sigue, combatiendo un cancer agobiante con èl que se trenza todo el tiempo en una batalla silenciosa. Mi tìa fuè fulminada por un tumor en cuatro meses. Muriò unos meses antes mi abuela, ya pidiendo por favor no querer estar màs aquì. Lo mismo mi abuelo el año anterior.
En algùn momento de la planta me reencontrè con ellos y los sentì cerca, llorè lo que no se puede en las ceremonias horrorosas de las salas de velatorio llena de desconocidos.

Vi dos caminos de manera muy clara. Ya no hay una autopista por donde uno circula sin reglas, parando en cualquier lado. Ahora hay dos opciones.

Alguien dijo, todo el tiempo estamaos proyectandonos fuera de nosotros mismos y es hacia nosotros donde debemos ir.

La experiencia de la ayahuasca no es el tiempo en que uno se relaciona durante toda una noche con la planta. Unas semanas antes de la toma uno empieza a prepararse inconcientemente, tambièn limpiando el cuerpo, durmiendo, sin drogas, ni alcohol. El momento de la toma es un punto de encuentro, èl màs alto tal vez, pero todo sigue con los dìas siguientes. La planta està muy presente después de pasados varios dìas.

Cuando pasè por primera vez por esta experiencia todo fuè mucho màs violento y corporal. Todo estaba pasando demasiado ràpido como para profundizar con algunas visiones. Eso sumado al miedo que muchas veces està allì, impidiendo que las visiones calen profundo. La primera vez nuestro encuentro habìa sido demasiado salvaje como para encontrar claridad.
En esta pasò algo distinto. Las olas fueron fuertes pero pasaron, dieron espacio a una intensa calma. Es en esa calma es donde uno puede llegar a encontrarse muy claramente con los lugares que estàn demasiado adentro.

Hubo animales, siempre los hay. Siempre estuve con los ojos cerrados pero por segundos los abrìa y pasaban luces muy cerca de mis pestañas. Tenìa que agarrarme de la colchoneta o tocarme los dedos de los pies, algo que me conectara a esta tierra.
Habìa cocodrilos, los ojos de una pantera negra que me miraban de frente, muy cerca. Por momentos la cabeza se me caìa como un zapallo que lo estàn cortando y donde tendrìa que estar mi pene, habìa una vagina enorme, bien depilada pero enorme que intentaba hablarme. Como si me invitara a sacar mi lado femenino.

“Si, estoy acà, en un barrio despoblado del gran Bs As, me llamo Nacho, tengo treinta años, hay personas a mi alrededor, me siento protegido…pero tambièn estoy en otro lugar, nadando en el inconciente, por lugares olvidados, hechos especialmente para mì…o por mì”.

Los demàs: los que toman por primera vez y se dan cuenta que estàn viviendo su propia muerte. Una muerte que segurmante los devolverà a sus cosas de todos los dìas màs grandes y fuertes. Gritan, gritan y los demàs se contagian y es un momento tenso de la noche. La planta està muy presente

martes

Sergio Algora fuè escritor, periodista, regenteaba un bar donde pasò buena parte del indie español de los noventa, y estuvo al frente de dos bandas, La Costa Brava estos ultimos años y El Niño Gusano mucho antes. No voy a explicar quièn fuè, que pasò con estos grupos de culto y adonde andaba Sergio y su musica ultimamente.
Descubrì a La Costa Brava hace unos años por alguien que me los recomendò y enseguida me llamaron la atenciòn. Primero por que los titulos de sus canciones eran grandiosos, "Adoro las pijas de mi ciudad", "Dejese querer por una loca", "El cumpleaños de Ronaldo", etc. Segundo, por que tienen letras magistrales, ironicas y cuando escuchàs su musica te dan màs ganas de hacer mùsica. Simplemente eso. Me encariñè mucho con sus bandas...mucho y siempre pensè que algun dìa vendrìan por estas tierras. No và a poder ser.

En el fotolog puse algunas direcciones: la de su blog, los my spaces de La Costa Brava y El Niño Gusano, una nota que escribiò Martin Perez muy buena y dejè acà abajo unos videitos. Descubranlo, enamorense de Sergio y de su mundo que èl anda por ahì dando vueltas y cagandose de risa de todo

Sergio Algora ha muerto. Salud!...y champàn para todos....te vamos a extrañar. Tus canciones siguen para siempre con nosotros.






jueves

Historia de un libro....



Hace yà unos cuantos años me ofrecieron hacer el inventario de un campo que se estaba por vender. Es decir, anotar cada cosa que habìa en el lugar: desde un escritorio, hasta las heladeras del casco principal sin dejar de lado todas y cada una de las vaquitas que pastaban y me miraban como anotaba. De eso meses recuerdo estar solo en una casa gigante, de tener gente a disposciòn mìa como si fuera un patròn a los que por supuesto les pedìa por favor que me dejen comer con ellos, por que odiaba estar sentado solo en una mesa larga esperando que me traigan la comida. Recuerdo haberme llevado un amplificador y una guitarra y unos casettes para grabar, tambièn las tormentas, el canto de los pajaros por la mañana y una chica a la que iva a buscar al pueblo màs cercano en un Renaul 12 que era una maquina. Si, tambièn tenìa un auto a disposición mìa. Los fines de semana nos quedabamos allì los dos, prendiamos la estufa, nos reiamos un montòn y cojiamos por todos los lugares de la casa, in cluyendo el auto, el tambo y la sala de maquinas.
Este tipo que me habìa dado el laburo no apareciò hasta el final del inventario. Vino con los dos compradores y chequeamos entre los cuatro lo que habìa pasado en limpio. Después me preguntò cuanto creìa yo que èl deberìa pagarme, obviamente que le tirè un numero alto a ver que decìa. En el cheque anotò el doble de la cifra que yo le habìa dado y aparte me dijo que me quedara con los dos caballos y la biblioteca entera. Casi me desmayo. Yo no habìa observado minuciosamente los titulos de los libros pero que habìa muchos habìa, era toda una pared gigante con el mueble amurado y repleto de libros en estantes a los que yo no llegaba y eso que no soy petiso.
Pasado un tiempo de revolver las bolsas en las que me habìa llevado los libros me dì cuenta que habìa mucha basura, muchos libros en ingles y frances, muchos manuales de maquinas sembradoras y grupos elctrogenos pero tambièn mucho Borges, libros de series de aventuras, casi todo Jack London, casi todo Stephen King y un libro que guardè durante mucho tiempo por que me gustaba la tapa.



Un dìa, hojeando la revista La Mano, alguien comentaba sobre un escritor tucumano y allì estaba la tapa de “Preso Comùn” de Raul Perrone en la ediciòn de Editorial De la Flor. La historia que cuenta el libro es la historia de sus años en la carcel luego de ser acusado por dos prostitutas de haberlas violado hasta que una confiesa tres años después que era todo una mentira. Lo que màs me gusta de ese libro, es lo mismo que me gusta de Bucowski, o Raymond Carver o algunas cosas de Enrique Medina. Ellos te describen y te llevan al lugar, hasta podès olfatear el encierro de un calabozo, escriben como hablan, no hay adornos, no hay vueltas, lo que cuentan està pasando ahì. Y en las palabras hay una musica aspera, algo que raspa, algo que tiembla y està muy cerca de lo que cuenta.


La historia de Raul Perrone es muy trizte y no sabrìa precisar si el chabòn muriò. Un dìa pasaron en Cronica TV un reportaje desde el vagòn de ferrocarril donde vivìa , en la màs absoluta miseria, muy flaco y con pocas ganas seguir en este mundo.

Es como si el libro hubiera tenido ganas de quedarse conmigo y asì fuè.

Aca les dejo un pedazo del libro

RAUL PERONE-“PRESO COMÙN”

“A la tarde trajeron a otro loco agresivo. El viejo Gonzales, que no era viejo en el sentido exacto de la palabra ya que su estado fisico era envidiable: el mote le venìa por su pelo blanco. Las ùnicas prendas que traìa eran un calzoncillo y un saco. Desde que pisò el umbral puteò a los gritos. Cuando lo entraron al arresto, el Loco Reyna, que habìa elegido el segundo calabozo como domicilio y que casi todo el dìa permanecìa parado junto a la reja de la puerta, mirò al Viejo Gonzales y le dijo:
-Mirà viejo, este gallinero ya tiene su gallo, asì que no gritès –y el viejo empezò a insultarlo a èl. Reyna le pegò una trompada en la cara que casi lo desnuca.
El viejo siguió con los insultos y se desquitaba pateando los tarros que usaban los locos para comer, y estuvo varias horas entregado a esta tarea. Lo habìan traido por estar bañandose desnudo en la fuente de la plaza Independencia, frente a la ilglesia Catedral y la Casa de Gobierno. Era mendigo profesional. Para pedir algo ponìa una cara que daba lastima y si se lo negaban sacaba a relucir su verdadera personalidad, arrojando lo que encontraba a mano entre insultos. Era el enano Barrabàs personificado, preso que estaba durmiendo o descansando (exepto Reyna que era loco pero no tonto) era victima de sus agrsiones. Sufrìa cuando veìa tranuilo a alguien. Durante el tiempo que estuvo nos alterò los nervios de tal forma que le tomamos odio en vez de sentir compasión y gozabamos cuando algún preso, producto de sus atrocidades, le daba su merecido”.

“A los pocos dìas estaba instalada en la comisarìa la sucursal del hospicio. Trajeron dos locos y un minorado màs. Uno de los primero, Carballo, hombre pacifico, era conocido por escribir poemas con carbòn en la paredes. Un dìa Carballo se desnudò tambièn en la plaza Independencia y echò a andar hacia la casa de gobierno. Algunos comedidos lo llevaron en un taxi y los llevaron a la Comisarìa Primera, en donde al principio no quisieron recibirlo. Cuando un periodista le preguntò por que se habìa desnudado, Carballo le contestò que tenìa calor. Daba la sensación de que los locos querìan enterar al gobernador de algun problema social del que este no se daba cueanta y por eso de desvestìan frente a la Casa de gobierno.
El segundo loco, Garcìa, desvariaba un poco pero era el màs normal. Se podìa conversar con èl hasta que los cables pelados le entraban en cortocircuito. Todo el dìa silvaba o cantaba, era muy respetuoso, servicial y de corazòn noble. Lo que recibìa de su casa era compartido con sus compañeros de infortunio, de su yerba hacìa el mate para el resto y de un montòn de monedas que guardaba en una media compraba el pan para repartirlo. Eso llamaba la tenciòn por lo raro en gente asì, que en lo que antañe a comida son sumamente egoístas.
El tercer minorado figuraba como NN. No pesarìa cuartean kilos, tal era su estado de desnutrición. Tenìa puestos unos pantalones rosa y se los sostenìa con la mano ya que le quedaban muy grandes".

domingo

Diario de la toma de ayahuasca parte I.

“Todo el maldito cosmos se rompió desatándose a mi alrededor. Me sentí confrontado por la muerte... me dieron náuseas, comencé a vomitar, todo cubierto con serpientes, como la Serpiente Ceráfica, serpientes coloreadas con aureolas alrededor de todo mi cuerpo. Me sentí como una serpiente vomitando el universo o como un jíbaro con la cabeza ataviada con dientes de serpiente vomitando en comprensión del Asesinato del Universo - mi muerte por venir - la muerte de todos por venir - nadie está listo, yo no estoy listo...”
Allen Ginsbeg-William Burroughs-“Cartas del Yaguè”




Viernes:

Me levanto temprano para hacer una limpieza de tabaco. Me siento liviano. Hace yà unos dìas que estoy comiendo sano, que no fumo porro y tomo mucho agua. Al no fumar sueño mucho.
Tomo unos mates, fumo un cigarro, mi estomago es como una orquesta de musica desconocida.
El calor de diciembre pica, voy en el colectivo, las chicas estàn recièn bañadas y huelen bièn. Algunas me miran, no a mì, si al tatuaje que llevo en brazo y me falta terminar.
El chico que me atiende en el lugar se llama Mario, èl es èl que por la noche va a estar al lado mìo cuando sienta todo el poder de la planta. Ahora no lo sè, me indica que suba, me trae dos jarras del liquido de tabaco, en el salòn hay colchonetas y en cada una papel higienico y un balde. Me pongo de rodillas, tomo mucho aire y tomo. Comienzan los vomitos, las nauseas, las contracciones en las costillas, largo todo en el balde, se me caen las lagrimas, arriba del liquido que vomito se va formando una espuma, no puedo creer que todo eso salga de adentro mìo. Mario me dice “espectacular”, hace calor y yo tengo escalofrios.
Mi estomago es lo màs parecido a una bolsa de nylon sin usar, con los laterales pegados.
Me como una ensalada y me acuesto, escucho el ruido de los hombres que vinieron a arreglar la persiana de mi casa. Duermo, duermo…

En el sueño: veo el edificio del registro civil de mi pueblo, yo estoy en un banco de la plaza, enfrente. Veo las dentaduras de mi abuela y su hermana, gigantes, marrones, podridas. Las dos se me presentan en forma de muñecas terrorificas en miniatura. Veo el rostro y la casa de un tipo que tenìa una radio en su casa, èl decìa que era un radioaficionado, algo que se hacìa hace muchos años, donde por medio de siglas uno se comunicaba con gente de lugares muy lejanos. Ese tipo nos enzeñò a montar una FM que después hicimos con mi hermano Esteban y Joaquin. Joaquin se muriò en un accidente a los diecisiete años, el radioaficionado tambièn, la radio explotò por que alguien apretò un botòn equivocado.

Sabado:

Para poder explicar esto necesitaria un poder de síntesis sobrenatural. Para entenderlo uds., simplemente pasar por la experiencia. Teniendo en cuenta siempre que lo que produce la planta en cada persona va a ser siempre distinto.
Voy a poner como ejemplo el libro “Confesiones de un opiomano ingles” de Thomas de Quincey, un libro que estoy leyendo hace algunas semanas. En la primer parte del libro èl nos cuenta detalladamente su infancia, vida, gustos, posición social y demàs. Como si tuviera una necesidad de explicar de donde viene para que nosotros entendamos lo que sucederà después. Pero llegado el momento de explicar su relaciòn con el opio, se dà por vencido y todo lo que observamos son notas sueltas, recopilaciones de anotaciones en papeles encontrados, cabos sueltos de un rompecabezas imposible.

Hoy es sabado por la noche. Empezè la toma de planta el viernes a la medianoche y aunque todo el tembladeral de este dìa ha ido transformandose en una sensación de paz y de a poco las piezas se acomodan, no tengo ninguna certeza de que esto siga. Por momentos me vuelve un miedo, una sensación extraña, como si al tratar de explicar esto en palabras, la planta vuelva y me diga: “no, no lo intentes, las palabras nunca me van a encontrar, las palabras no son muy amigas mìas, no lo busques ahì”.
Siempre he tratado de dejar sentado por escrito viajes, sensaciones, diarios de ciertos dìas bajo efectos de alguna droga, cosas que necesitaba escribir para después de un tiempo volver a visitar.
Voy a volver a escribir y desde yà digo: èl que està tratando de entender soy yo.

La planta es la ayahuasca y es una mujer.
La planta se me presentò en diferentes facetas. Recuerdo haberlo figurado como una bruja horrible, como una mujer rubia, blanca y desproporcionadamente hermosa, como una dama sadomasoquista cruel, como una elefanta con síndrome de must.

El poder de la naturaleza es gigante. Yo no tuve conciencia de esto hasta hoy. No puedo sacarme de la cabeza el pensamiento de que algo proveniente de la tierra sea tan gigante y tan sabio.

Voy a tratar de ordenarme un poco: lleguè a una quinta en el partido de Cañuelas en la pcia. de Bs. As., un lugar alejado de la ciudad, silencioso y solitario. No estaba nervioso, si con mucha ansiedad y esperando. Me alejè un poco de las otras doce personas con las que habìa viajado hasta allì y tratè de concentrarme un poco. Cuando nos llamaron para comenzar la ceremonia, todo fuè muy austero. Apenas unas indicaciones, una aclaraciòn por el dìa de la virgen y empezò la toma. Yo estaba tercero en la ronda. Siempre fuì un descreido de todo, tal vez por que tuve una educación catolica estupida de clase media y cuando me dì cuenta de algunos engranajes del mundo, me sentì estafado. Nunca màs volví a reconciliarme ni con Dios, ni con la religión. Anoche tampoco. Me fuì al cuarto donde me tocaba estar con otras dos persona, una mujer grande y un pibe de veinte años, creo que los tres tomabamos por primera vez. Los demàs estaban todos en la sala màs grande.


Me digo a mi mismo:

No te compares
No busques las respuestas que tal vez vengan
“Todo lo que tenga que pasar, va a pasar”. Este pensamiento me hizo estar muy conectado con la idea de “dejarlo ser”. Las cosas que tengan que pasar vana a pasar màs allà de todo. Hay un rìo fluyendo todo el tiempo. Nuestro cuerpo a veces quiere, a veces no, èl solo pide, nos dà señales, todo el puto tiempo estamos comandando con la cabeza algo que sucede en otro lugar y la cabeza es media engañadora. Vos tenès que empezar a hacer cosas con el cuerpo de manera constante.
Todas las drogas que he tomado en mi vida y sè que fueron muchas, no se acercan a lo que yo vivì anoche, no tienen nada que ver, son muy berretas, son formas para distraernos, para destruirnos como sociedad, para debilitarnos, para sacarnos lo peor de nosotros. Se que en un punto me siento limpio por haber seguido la dieta correspondiente, por que hace dìas que no consumo nada y no tengo ganas. Pero se tambièn que hace muchos años que yo no estaba asì y digo gracias.

Anoche fuì un guerrero antiguo, fuì un viejo moribundo, fuì un cadáver, fuì un amante que jugò contra una mujer que le hizo lo que quiso, fuì un papel de caramelo en la boca del huracán, fuì alguièn que habìa venido de caminata por el desierto mientras alguièn se me reìa en la cara mientras yo lloraba como un niño.
Anoche le pedì perdòn a la planta, le roguè para que me dejara en paz, le dije que ya habìa pagado. Y tuve miedo….tuve mucho miedo. Sentì que una especie de locura me habìa invadido y nunca màs me iva a dejar. Y caminè, mirè el cielo, los arboles, no podìa acostarme ni dormir por que sentìa que al acostarme, la planta volvìa a convertirme en su marioneta de la noche. Como si ella me hubiera elegido entre todos. Hasta sentì en un momento que alguièn que ella habìa elegido, alguièn cercano a ella se estaba metiendo adentro mìo, una especie de indio de raza negra que reìa. Pero esta sensación no durò, creo que ella tambièn se asustò cuando yo le dije que era demasiado, que lo dejaramos para otra vez.

Vi mi cabeza saliendo del vientre de mi madre, solo mi cabeza, nunca terminè de salir entero, me quedè ahì. Vi el rostro, solo el rostro de un compañero del trabajo que es una de las personas màs idiotas que conozco. Me vì medio viejo y solitario y perdido en el mundo. Sentì que me volvìa gigante cuando respiraba hondo y si estiraba un brazo llegaba a lugares lejanos. Sentì que estaba adentro de algo parecido a un caleidoscopio. No con cristales de colores, màs bièn una sustancia parecida al barro.

Y se que al principio fuì feliz y me reì, inocente de pensar que todo el tiempo iva a ser asì. Se que subestimè a la planta y después lo padecì, y como!. Pero por momentos nos encontramos y nos hicimos señas, y jugamos como dos amantes medio tontos y jóvenes y me acariciè la espalda para ver como me acariciaba ella. Y tambièn llorè, un quejido seco por que me dì cuenta de cuanto necesito a veces que me acaricien y me contengan, como una mujer, como un niño….como si con los años me hubiera vuelto frìo, distante de los cuerpos, del calor. Y pedì por mi hermano, para que me venga a rescatar, para pode abrazarlo y decirle te quiero a todas las personas que realmente quiero.

Y me dì cuenta de que yo soy asì, que hay muchas cosas que ya no van a cambiar y que voy a tener que convivir con todo lo que no me gusta de mì. Y que a veces puedo ser terrible pero que tambièn he tenido fuerza, y he salido de algunos tuneles solo. Y que me puedo reir por que tengo un sentido del humor medio extraño pero sentido del humor al fin. Y que sì, como dijo Mario, èl pibe que estuvo conmigo toda la noche al lado mìo, soy muy sensible. Que puedo mirar alrededor y ver cosas que otros no ven como otros ven otras y que voy a tener que hacer algo con eso. Transformarlo en algo que me haga feliz a mì.

Y tambièn me dì cuenta que hay algo en mì sin resolver. Pero tal vez siempre haya algo en todas las personas sin resolver y estamos tratando, nada màs.

Y sentì que ya estaba un poco viejo para algunas cosas y que tengo que crecer en otras. No por crecer en el sentido màs social de la palabra, sino como dar un paso hacia delante a nivel personal.

Ahora voy a parar de escribir por que siento que algunas cosas que necesitaba decirme las dije. La planta sigue en mì aunque debo decir que la siento un poco lejos y con el correr de los dìas se irà yendo aùn màs. Es una presencia tan grande que cuando sentìs que se va, te hacès un montòn de preguntas. Una relaciòn que deja cicatrices, recuerdos, triztesa, felicidad…una relaciòn donde algo pasò.

Yo sè que nunca màs me voy a olvidar de lo que pasò anoche. Lo sè.



Domingo:

No dejes pasar la señal de haber visto las fotos de Flavia viviendo afuera. Tal vez haya algo ahì.
Pongo el disco de Lou Reed que hace mucho no escuchaba, “New York” y si, estoy màs vivo….me siento màs vivo y todo lo que hay alrededor me està llegando: el aire, el sol de la mañana, el viento fresco, la ciudad està tranquila, voy a lavar ropa, voy a afeitarme, voy a salir un rato a ver que pasa, tal vez vaya trabajar por la noche…algo se me hincha en el pecho cuando respiro. El compresor de la vida bombea como si fuera un 0 km poderoso y brillante.

Voy al trabajo arriba del colectivo. Los movimientos de la ciudad se sienten màs vertiginosos. Poner una moneda en la ranura de la maquina de boletos adquiere otra dimensiòn. Voy a ver que pasa en el trabajo. Siento la respiración entrecortada…respiro, respiro, cargo combustible.
El mundo en el que vivo todos los dìas se me presenta distino, voy a tener que pasar esta prueba.

Me duermo, pero una tormenta amenaza las ventanas abiertas de mi casa y me despiero. Estoy recien salido de un sueño. Me quedo mirando un rato por la hendija de la persiana: los autos aceleran la marcha, el viento sopla muy fuerte y en este octavo pìso se siente. Truenos, lluvia. Me prendo un cigarro y trato de entender este estado de embotamiento producido por los sueños, mezclandose con la furia de una tormenta en la madrugada.

El sueño: llueve, veo una pared lateral de mi casa desde una ventana, es blanca, yo estoy muy cerca de un mueble muy rustico donde hay portarretratos y donde se guardan cosas que no se usan. En contraste con la blancura de la pared hay una araña de un tamaño imposible que quiere subir, yo tengo un arma en la mano. Llueve mucho. Esa pared, el mueble, el angulo desde donde yo veo todo ya no existen màs. Ahì hay ahora otro cuarto, otro mueble y la pared no es blanca.

Lunes:

Por la tarde salgo, hablo con Santi sobre la planta, èl entiende, me entiende y fluimos por que yà ha tomado varias veces. Me dice que los miedos màs grandes son a la locura y a la muerte, eso me queda. Salgo a pagar unos impuestos, voy a una panaderìa, creo poder arrancar a un local de ropa usada pero no, estoy como demasiado liviano, sin fuerzas. Entro a una librerìa, elijo dos libros para el verano. “El mundo sumergido” de Ballard y uno de Eduardo Mallea. Vuelvo, me masturbo como un mono, duermo, duermo…sueño.

Cuando vos te querìas ir a dormir el dìa de la toma y no podìas y veìas que todos los otros ya estaban despertando, tal vez estabas buscando un espejo en los demàs, comparando. Vos no te dabas cuenta que a vos no te habìa tocado dormir. Y es que siempre estàs mirandote en los demàs y eso te hace perder tu foco, lo que sos. Vos tenès tus miedos, tus puntos flojos, tus logros, vos no estàs viviendo otra vida, vos tenès cosas para resolver…empezà a trabajar con eso, empezà a mirar por donde vas a empezar, que decisiones vas a tomar.

El sueño: todo pasa en una calle lateral de mi pueblo, una calle de tierra al costado de la casa de Santi. Yo estoy sentado en una cama mirando a Lucas y Celeste, dos compañeros que estàn acostados en el suelo. Celeste està desnuda pero se cubre con hojas escritas con lapicera, se rìe. Me tiro a la pileta de Santi, su madre me dice que no, que el agua està sucia. Mi hno, Manolo esta con Lucas, los dos estàn vestidos de militares, hablan de ir a fumar marihuana. Después me cruzo enfrente, al club del pueblo donde hay otra pileta y le digo a Lucas algo como que allì està todo bièn.


Lunes:

Si, por momentos me siento màs vivo…por momentos. Pero es cierto que a veces tambièn vuelvo a mi cabeza y que allì las cosas se empañan…me doy cuenta de que al ir a mi cabeza estoy tirando un centro para que vuelvan pensamientos y asociaciones que me hacen mal, que me hacen creer en la posibilidad de estar mal o enfermo.

Si atravesaste todo lo que ha pasado, si ayer volviste a trabajar, a la calle, al ruido, si pudiste sortear todas las trampas que vos mismo te pusiste es inútil pensar que algo se està enfermando adentro tuyo. Cuantas veces te reventabas la cabeza por las noches con drogas, lastimandote, para después crear en tu cabeza una posible enfermedad que se estaba gestando dentro tuyo. Producto de toda la resaca y de las mezclas innecesarias que hacìas. Desechà esa idea de que estàs enfermandote, de que algo adentro tuyo se està pudriendo. Hoy tu cuerpo està raro, tenso, tenès un peso en la nuca, pero eso va a pasar, vos sabès que va a pasar, el cuerpo no es una fuente inagotable de sensaciones placenteras…todo està pasando, està yendo hacia algun lugar.

Martes:

Vos tenès que sentirte comodo en tu cuerpo. No tenès que tomar cosas que te hagan sentir mal o con ganas de salir de tu cuerpo. Y sacarte el miedo ese de por ahì empezar en la posibilidad de que algo de lo feo que te pasò en viernes vuelva.

lunes

Kurt Cobain

Entre diciembre de 1992 y marzo de 1993, Kurt Cobain se entrevistó con el periodista Michael Azerrad para Come as you are, la biografía de Nirvana. Las charlas se llevaron a cabo entre la medianoche y el amanecer, en su casa de Seattle. Un año después del último encuentro, Cobain se suicidó. Ahora la grabación de esa charla es la base de la película About A Son, una suerte de testamento hablado donde el cantante y compositor habla candorosamente de temas que antes rara vez había tratado. Una semana después de la fecha en que Cobain hubiera cumplido 40 años y antes de su estreno en el Festival de Cine de Mar del Plata, Radar anticipa sus momentos más reveladores.


La infancia de Kurt

Siempre quise creer que era un extraterrestre. Cuando era chico, me gustaba pensar que había sido adoptado por mi madre porque me habían encontrado y mi nave espacial me había abandonado. Tenía muchas ganas de ser de otro planeta. Cada noche hablaba con mis verdaderos padres y mi verdadera familia, que estaban en los cielos. Y sabía que había miles de otros bebés alienígenas abandonados por todas partes y que yo conocería a unos cuantos. Siempre me gustó jugar con esto, en mi cabeza. Es muy divertido. Siento que extraño mi hogar todo el tiempo, y lo mismo les ocurre a los otros extraterrestres. Sólo tengo una oportunidad de encontrarme con un puñado de los otros extraterrestres durante el resto de mi vida. Eventualmente, algún día, descubriremos qué se supone que tenemos que hacer.
Nirvana en el documental de A. J. Schnack Kurt Cobain: About a Son: en fotos que lo muestran de espaldas o en las que se proyecta su inconfundible sombra. Los dibujos pertenecen a las animaciones con las que la película ilustra dos de las confesiones más notables que hace Kurt sobre su propia vida: cuando de chico creía ser un extraterrestre abandonado en la Tierra, y la época en que mandaba demos compulsivamente a las discográficas indie.
Hasta los ocho años tuve una infancia extremadamente feliz. Realmente buena, con una madre muy cariñosa, que me apoyaba totalmente para dedicarme al arte. Yo me la pasaba dibujando y leyendo, y ella me apoyaba en serio. Estaba totalmente enfocado, sabía exactamente lo que iba a hacer y nada podía detenerme. Sabía que podía hacer lo que quisiera porque el mundo era pequeño y las cosas estaban servidas para mí, y no tenía ningún problema. No había obstáculos en esa época de mi vida.
Nunca fui realmente un mal chico. Hacía algunas cosas, como agarrar una lata de 7-Up y llenarla de piedras, pararme atrás de una cerca y lanzarla contra los autos. Y también tenía un problema con los policías. Tomaba esas latas y las lanzaba contra los patrulleros cada vez que los veía. Y cada vez que veía a un policía empezaba a cantarles, señalándolos y diciéndoles que eran el Mal.
Mi tía Mary es alguien a quien uno llamaría “una aspirante a música”. Estaba en un montón de bandas de bares en Aberdeen. Ella fue la persona que más me ayudó en mi vida en lo que respecta a la música, porque me regaló una guitarra eléctrica hawaiana y un amplificador cuando tenía unos 8 años, y fue quien me dio los discos de los Beatles. Y también un tambor que yo me colgaba e iba caminando por ahí con un gorro a lo Elmer Fudd y las zapatillas de mi papá, batiendo el parche por el barrio, cantando canciones de los Beatles.
Cuando era muy chico estaba seguro de que podía ser una estrella de rock. El mundo estaba en mis manos, podía hacer lo que quisiera. Sabía que podía ser presidente si quería, pero ésa era una idea estúpida porque prefería ser una estrella de rock. No entendía el medio que me rodeaba, lo que se venía, el tipo de alienación que iba a sentir en mi adolescencia, porque creía que Aberdeen era una ciudad como cualquier otra en los EE.UU., creía que eran todas iguales: que todos se llevaban bien y que no existía la violencia y que sería realmente fácil. Y creía que los EE.UU. eran tan grandes como el jardín de mi casa, así que no sería problema viajar por todas partes y tocar en una banda de rock y salir en las tapas de las revistas. Pero a los 9 años empecé a convertirme en un maníaco depresivo, y dejé de ver el asunto de esa manera.
Siempre sentí que mi generación fue la última generación inocente, cuando había una televisión que no era violenta. No teníamos cable; teníamos Plaza Sésamo y Meteoro, y eso era todo. Todo era básico y casi medieval comparado con lo que es ahora. Los chicos son tan avanzados, y para colmo se espera de ellos que lo sean aún más.

Mi vida como hijo

De chico me pegaban todo el tiempo. En situaciones sociales, en restaurantes o lugares por el estilo, si derramaba un vaso de agua o algo así, mi papá me sostenía la cabeza y me clavaba los nudillos en la frente o me abofeteaba. Nunca entendí eso: por qué un padre podía sentirse tan avergonzado o intimidado por lo que otra gente pudiera pensar si su hijo tiraba algo por accidente, como para tener que castigarlo. Es un extraño truco psicológico para hacerle a un chico, porque yo todavía me insulto por tirar las cosas por accidente. Realmente me enojo conmigo mismo porque me condicionaron para no hacerlo. No tener accidentes, no cometer errores humanos, todo debe ser perfecto todo el tiempo. Lo odio por eso. Trabajaba en el aserradero de los hermanos Mayer. Así que, básicamente, se la pasaba caminando todo el día y contaba troncos. Su idea de un día juntos entre padre e hijo era llevarme al trabajo los sábados y domingos para que me sentara en su oficina mientras él iba y contaba troncos. Un fin de semana de verdad excitante. Yo dibujaba y hacía llamadas telefónicas en broma. Y luego me metía en el galpón donde guardaban las 2x4 y jugaba a que era perseguido o que perseguía a ladrones y policías, o a que era Superman o algún otro superhéroe. No pasaba nada mucho más divertido que eso. Más tarde me echaba una siesta en la camioneta y escuchaba News of the World, de Queen una y otra vez, hasta agotar las baterías de la camioneta. Y entonces nos quedábamos por el camino al volver del trabajo, porque yo había escuchado demasiado a Queen.
Nunca sentí que tuviera un padre. Nunca tuve una figura paterna con la que pudiera compartir cosas. Y es difícil recordar nada hasta los siete años de edad, y ésa fue la época en la que de verdad viví con él y él fue mi padre y yo tuve una madre y un padre. Después mis padres se divorciaron. Entonces viví con él por poco tiempo y luego él se casó, y pasé a ser una de las cosas de menor importancia en su lista. Si fuera yo, si estuviera en esa situación con Courtney y Frances, haría lo que fuera para tratar de estar en contacto con Frances, tener una relación con ella y compartir cosas. El simplemente desistió. Sólo quiero que sepa que ya no tengo nada contra él. Pero no quiero hablarle porque no tengo nada que compartir con él. Estoy seguro de que eso probablemente lo decepcionaría, pero así son las cosas.

Historia de mi dolor

Durante una clase de educación física en octavo grado, estaba saltando la soga y de golpe mi espalda se venció. Tuve que ir al hospital porque no podía respirar. Se sentía como si se hubiera roto, pero se había desplazado un disco. Fui a un quiropráctico esa semana, y descubrieron que tenía escoliosis. Y se suponía que tenía que usar una faja, pero yo no quería. Resulta que tocar la guitarra había contribuido a la acentuación de mi escoliosis. De hecho ayudó a curvarla más porque el peso de la guitarra empujando sobre el costado izquierdo me hacía doblarme, así que estoy todavía más deforme. Siempre tuve algún dolor. Probablemente decidí intercambiar psicológicamente mi dolor vertebral por el de estómago. Una vez que mi estómago empezó, fue tanto más intenso que el de mi columna que no he pensado en ella por mucho tiempo.

El odio

En la escuela era una mezcla: por un lado odiaba a la gente por no estar a la altura de mis expectativas, y a la vez estaba harto de estar siempre con el mismo tipo de idiotas. Todos eran como una copia carbónica de los otros. Era muy obvio que no lo toleraba, en mi rostro y en cómo reaccionaba hacia la gente. Sentía una venganza personal contra ellos, porque eran tan machos y masculinos y estúpidos. Había bastante consenso entre quienes me conocían: o bien no los podía tolerar, o estaba de muy mal humor todo el tiempo. Así que empecé a sentirme realmente neurótico, casi paranoico, en cierto sentido. Porque ellos sabían que me iba a volver loco en cualquier momento. Pensaban en mí como el chico que tenía más posibilidades de tener éxito en traer una AK-47 a la escuela y reventar a todo el mundo. Quería encajar en algún lugar, pero no con el chico común y corriente, no con los chicos populares del colegio. Quería encajar con los genios, pero los genios eran de segunda en Aberdeen. No eran el tipo de chico que escucha Devo. Simplemente eran deformes. Por suerte encontré un amigo gay que básicamente me salvó de querer matarme la mitad del tiempo. Aparentemente todo el mundo en la escuela sabía que era gay y no se molestaron en decírmelo. O yo no me molesté en notarlo hasta que él decidió tirarse un lance conmigo una noche y yo le dije que no era gay, pero que de todas maneras sería su amigo. Después de eso, empecé a darme cuenta de que la gente me miraba de una manera más peculiar que de costumbre. Alguna gente empezó a molestarme, especialmente en la clase de gimnasia. Se sentían amenazados porque estaban desnudos y yo era supuestamente gay. Así que, o bien se cubrían los penes o me golpeaban. O ambas cosas. Y luego empecé a sentirme orgulloso del hecho de que era gay, aunque no lo fuera. Realmente disfrutaba del conflicto. Era divertido, porque casi encontré mi identidad.


Fumando orégano

Una vez mi mamá supo que yo estaba fumando porro e intentó varios ángulos psicológicos para detenerme. Ella tenía algo de marihuana en un cajón, que yo le sacaba todo el tiempo. Quitaba un poco por vez y lo reemplazaba por orégano. Eventualmente tuvo una bolsa llena de orégano en su cajón de las joyas y una noche me ofreció venir con mi amigo Myer a fumar un poco con ella. Sabía que era orégano, pero nosotros no sabíamos que ella lo sabía. Así que tuvimos que sentarnos ahí y fumar orégano con ella. Pero nunca nos drogamos juntos. No éramos compañeros de porro ni nada por el estilo.

Animales

Grabé un montón de casetes y se los mandé a cada sello que se me ocurría con pequeños regalos adentro, y cartas y otras cosas. Les mandaba forros usados con hormigas, con un montón de hormigas de plástico y confetti.
Durante un mes, simplemente me obsesioné con las tortugas. Decidí comprarme cinco o seis y las puse en una bañera en el medio del living. Son realmente dóciles. No se mueven. No muestran emociones. Son tan inanimadas... Son la idea más estúpida para una mascota. Son lo opuesto absoluto de los perros, y yo no tolero a los perros, por alguna razón. Están demasiado dispuestos a complacer, y uno les puede hacer cualquier cosa. Me gustan los gatos y los animales que requieren atención, a los que uno tiene que cuidar, y que básicamente tienen esta actitud de que les importás un carajo. “Así que estoy atascado en este tanque, soy miserable, te odio, no voy a hacer demostraciones para vos.” El caparazón realmente no es de tanta ayuda. Es muy sensible. Y si lo golpeás, les duele. Así que no es la cubierta tan protectora que todo el mundo cree que es. Si se caen de espaldas, pueden rompérselo en dos y morir.

Seattle, el under y lo masivo

Krist y yo nos habíamos construido este odio imaginario por Seattle y por cualquiera que viniera de Seattle, sólo porque siempre tuvimos la necesidad de no pertenecer. Hablábamos de Seattle todo el tiempo, y siempre decíamos cosas horribles. La gente nos trataba muy bien. Pero, en la época, nosotros no estábamos dispuestos a admitirlo.
Cuando vivía en Olympia, me echaron encima toda la filosofía bohemia de la revolución musical por tantos años que empezó a molestarme. Simplemente quisiera que la gente no se lo tomara tan en serio. Todos parecen estar buscando una utopía en la escena under, pero hay tantas facciones diferentes. Quiero decir, si no podés conseguir un puto movimiento under con el cual puedas unirte y dejarte de joder sobre cosas pequeñas e innecesarias con las que no conseguís ponerte de acuerdo, entonces, ¿cómo carajo esperás tener efecto a nivel masivo? Mi banda estaba en una situación en la que se esperaba que peleara en un sentido revolucionario, contra la máquina corporativa. Y yo tan sólo pensaba: ¿cómo te atrevés a ponerme ese tipo de presión encima?

El estómago

Mi estómago se quejaba mucho. Empezó durante una gira nacional. Me ardía, estaba nauseabundo, como la peor fiebre estomacal imaginable. Simplemente duele. Puedo sentir cómo late, como si tuviera un corazón en el estómago, y duele mucho. Podés sentirlo como si fuera todo rojo y crudo. Puedo terminar la mitad de una comida, pero cuando llega a cierta zona, justo ahí donde está inflamado y rojo, empieza a doler porque los alimentos se asientan allí, y quema. Me las he arreglado para seguir adelante. Quiero decir, hubo muchas veces en las que estaba ahí sentado comiendo y con un terrible dolor y nadie se dio cuenta, porque yo ya estaba tan cansado de quejarme. Durante las giras duele tan a menudo que no me queda otra que seguir con lo mío. Y nadie se da cuenta del terrible dolor que estoy sufriendo. Recuerdo haber dicho, a mitad de la gira europea, que no iba a salir de gira nunca más hasta que me arreglaran esto porque me quería matar. Quería volarme la cabeza, estaba tan cansado. No pienso vivir así de ninguna manera. Me convertía en un loco neurótico. Estaba psicológicamente arruinado. Estaba teniendo muchos problemas mentales por sufrir un dolor crónico absolutamente todos los días. Pero no he tenido problemas de estómago desde que empecé a tomar drogas.

Cuando Kurt conoció a Courtney

La conocí bastante tiempo atrás en Portland, mientras tocábamos. Pero fue un breve encuentro. Le di un autoadhesivo. Estuvimos hablando un poco. Yo pensé que ella era como Nancy Spungen o algo así. No lo sé. Simplemente se le parecía. Parecía una clásica chica punk. Me sentí algo atraído hacia ella. Probablemente quería cogérmela esa noche, pero se fue. Sólo quería agregar algo de emoción a mi vida, y nunca había conocido a nadie tan extrovertido y carismático. Ella parece ser un imán para que ocurran cosas emocionantes. Si simplemente estamos caminando juntos, alguien intentará atacarnos con un cuchillo sin ninguna razón, tan sólo porque Courtney es ese tipo de persona que atrae cosas así. Me sentía como un rebelde porque estaba saliendo con Courtney y estábamos tomando drogas y cogiendo contra la pared en la calle, armando escenas porque sí, porque todo el mundo estaba sentado a la mesa, comiendo y sin divertirse para nada. Era tan bueno hacer este papel, de alguien que se levantaba de golpe y estrellaba un vaso contra la mesa y me gritaba y me arrojaba al piso. Realmente divertido.

Las regalías

En cuanto empezamos a ganar dinero, me di cuenta de cuántas presiones más se ponían sobre mí y cuánto me merecía un poco más porque soy el vocalista principal, y todos esos perfiles que se escriben sobre mí, y toda esa presión que tengo que aguantar. Más la de tener que escribir las canciones. Y no me importa si alguien más recibe el crédito por eso, pero al menos quiero ser compensado financieramente. Pero Dave (Grohl) y Krist (Novoselic) sinceramente sentían que se merecían tanto crédito por escribir las canciones como yo. Y eso es una mentira absoluta. Yo ya estaba listo para dejar la banda por eso. No podía creerlo. La mitad del tiempo soy un boludo nihilista, a veces soy sarcástico y en otras ocasiones soy muy vulnerable y muy sincero. Y es así en buena medida cómo sale cada canción. Es una mezcla de esas cosas. Y así es la mayoría de la gente de mi edad. Son sarcásticos un minuto, y al siguiente son sensibles.

Frances y la señal del Diablo

Oh Dios, fue increíble. No era tan sólo una foto; era un video, así que podía verla moviéndose. Fue la primera vez que me di cuenta de que era una cosa viviente. Realmente asombroso. Podías ver su corazón latiendo. Y lo primero que hizo con sus manos fue como el saludo a Satán del heavy metal. El pediatra lo señaló: “Miren el pequeño gesto que está haciendo con la mano”. Y Courtney y yo lo vimos y le dijimos: “Esa es la señal del Diablo, doctor”.
Algunos días me siento más paranoico de lo normal. Desde que nació Frances, la mayor parte de eso se me ha ido. Se volvió más y más fácil con los años, ya que desarrollé relaciones sinceras con amigos. De hecho tengo algunos amigos verdaderos y la banda se está volviendo más popular, y encontrar a alguien a quien amo hizo desaparecer muchas de aquellas sensaciones. Es de verdad emocionante porque Courtney es lo que siempre quise. La compañera ideal. Es mejor para mí, porque en este momento estoy en una mejor posición que ella. Es muy difícil para ella tener suficiente fe en ella misma porque su personaje ha sido muy maltratado. Su banda es juzgada todo el tiempo y ella debe sacar un álbum que es absolutamente asombroso sólo para ser considerada semibuena. Yo creo que sus canciones son muy buenas. Pero es muy difícil convencerla de que es siquiera un poco buena.

Los ataques de la prensa

Todo el tiempo pienso en separar la banda, debido al éxito. Este año dejé Nirvana diez veces. Oficialmente. Ha llegado al punto en que la banda ya no me importa lo suficiente como para dejar que nos siga afectando de esta manera. Por otro lado, los ataques son todos sobre Courtney y sobre mí. Krist y Dave no tienen que lidiar con esto. La otra vez Krist leyó en Melody Maker que iba a hacer una lectura de poesía en Inglaterra, cosa que era falsa, y se volvió loco. “¿Cómo se les ocurre hacer esto?” Y yo le dije: “Por Dios, Krist, por lo menos no están diciendo que sos adicto a la heroína y que estás matando a tu hijo y dejándolo en un taxi”. La gente nos ataca todo el tiempo. Quieren mugre y mienten sobre nosotros; yo no lo entiendo. Nunca intenté hacer nada escandaloso en mi vida. No puedo evitar querer matarlos a golpes. Creo firmemente en la venganza. Creo que hay un lugar y un momento para la violencia en cada situación. Obviamente tengo mucho que perder en este momento, así que no voy a poder hacerlo, pero tengo todo el resto de mi vida. No me gusta que la gente se meta con mi familia. Si alguna vez pierdo a mi familia, los voy a matar a golpes. No voy a dudar en vengarme de la gente que se metió conmigo, siempre he sido capaz de eso. Pero va a llegar un momento en que ya no voy a poder seguir lidiando con eso, cuando mi hija sea suficientemente grande como para darse cuenta de lo que está pasando. Cuando tenga doce y lea todos estos artículos viejos en la prensa y empiece a preguntar: “Ey, ¿realmente se drogaban cuando yo era un bebé?”. No me puedo ver peleando esta misma estúpida pelea dentro de diez años. Para entonces, espero estar sacando mis discos por mi cuenta, bajo otro nombre o algo así.

Nirvana

El momento más emocionante para una banda es justo antes de volverse verdaderamente popular. Me encantaría estar en bandas que hacen eso una vez cada dos años. Los mejores momentos de nuestra banda fueron justo antes de que saliera Nevermind. Sin elegirlo, se ha vuelto un trabajo, me guste o no. Es algo que me encanta hacer y querría hacer siempre, pero debo ser honesto: ya no lo disfruto tanto como cuando practicaba todas las noches, imaginándome cómo sería. Ya no es para nada como esos dos primeros años en los que tocábamos enfrente de unas pocas personas. Y cargábamos la camioneta e íbamos a un show a tocar de verdad.
No sé si Nirvana llegará a la próxima década. No quiero que ocurra, pero podría suceder. Todo depende de cuán buenas sean las canciones. Ultimamente me sorprende encontrarnos trabajando juntos con tanta unidad. Escribimos una canción juntos y resultó bastante buena. Eso no había pasado casi nunca. Casi siempre dependió de mí. Pero no sé cuánto más puedo hacer con Dave y Krist y el sonido de mi guitarra y mi voz. Me gustaría tocar con otra gente, pero es casi imposible encontrar gente con la que te puedas llevar bien y que piense al mismo nivel que vos musicalmente. Por eso es tan fácil tocar canciones con Courtney. Cada vez que improvisamos algo, escribimos una gran canción. Porque es una persona que toma las riendas y no tiene miedo de liderar. Y cuando juntás a dos líderes, funciona muy bien. Me encantaría poder tocar con otra gente y crear algo nuevo. Preferiría eso a quedarme en Nirvana.


La muerte del rock

Es triste pensar cómo va a ser el estado del rock & roll de acá a veinte años. Parece que cuando el rock & roll haya muerto, el mundo entero va a explotar. Ya ha sido tan reproducido y tan plagiado que apenas sigue vivo. Es desagradable. A los chicos ni siquiera les importa el rock & roll tanto como antes, como a las generaciones previas. Se ha convertido en nada más que una declaración de moda y en una identidad para que lo usen como una herramienta para coger y para tener una vida social. No veo que la música tenga ninguna importancia para un adolescente, la verdad. Creo que van a usar los sonidos y los tonos en su máquina de realidad virtual y que los van a escuchar así nomás y sacar las mismas emociones de allí y luego se irán a una fiesta. Habrá una máquina de realidad virtual con un montón de auriculares y si querés hablar con la gente y escuchar la música virtual, podés hacerlo e ir a una habitación y coger y beber; creo de hecho que las máquinas de realidad virtual te van a drogar. Así de buena va a ser la tecnología. Y va a haber drogadictos de realidad virtual, y los van a encontrar muertos en sus sillones, de sobredosis.

La muerte

He pensado en la muerte toda mi vida, como cualquier persona normal. Pensé en matarme por mi dolor de estómago y no me importaba un carajo si me moría o no. Y si me iba a volar la cabeza con un revólver, bien podía tomar el riesgo de morir de sobredosis. Mi historia no es triste. Pero no hay nada sorprendente ni nuevo ella, eso seguro. Soy producto de una Norteamérica arruinada. Sé que hay cosas mucho peores que un divorcio. Sólo me he estado deprimiendo y retorciendo de dolor de estómago por demasiado tiempo por algo que no pude tener, una sólida unidad familiar. Por encima de todo es triste que dos personas que eligen casarse y tener hijos no puedan al menos llevarse bien. Me sorprende que gente que cree estar mutuamente enamorada no pueda siquiera hacer de cuenta, o tener la cortesía suficiente para con sus hijos, de hablar civilizadamente cuando se encuentran una vez cada tanto para pasar a buscar a los chicos. Eso es triste, pero no es mi historia. Es tan mía como de cualquier otro.

¿Sos un marciano?

Me gustaría creer que lo soy.