Allen Ginsbeg-William Burroughs-“Cartas del Yaguè”

Viernes:
Me levanto temprano para hacer una limpieza de tabaco. Me siento liviano. Hace yà unos dìas que estoy comiendo sano, que no fumo porro y tomo mucho agua. Al no fumar sueño mucho.
Tomo unos mates, fumo un cigarro, mi estomago es como una orquesta de musica desconocida.
El calor de diciembre pica, voy en el colectivo, las chicas estàn recièn bañadas y huelen bièn. Algunas me miran, no a mì, si al tatuaje que llevo en brazo y me falta terminar.
El chico que me atiende en el lugar se llama Mario, èl es èl que por la noche va a estar al lado mìo cuando sienta todo el poder de la planta. Ahora no lo sè, me indica que suba, me trae dos jarras del liquido de tabaco, en el salòn hay colchonetas y en cada una papel higienico y un balde. Me pongo de rodillas, tomo mucho aire y tomo. Comienzan los vomitos, las nauseas, las contracciones en las costillas, largo todo en el balde, se me caen las lagrimas, arriba del liquido que vomito se va formando una espuma, no puedo creer que todo eso salga de adentro mìo. Mario me dice “espectacular”, hace calor y yo tengo escalofrios.
Mi estomago es lo màs parecido a una bolsa de nylon sin usar, con los laterales pegados.
Me como una ensalada y me acuesto, escucho el ruido de los hombres que vinieron a arreglar la persiana de mi casa. Duermo, duermo…
En el sueño: veo el edificio del registro civil de mi pueblo, yo estoy en un banco de la plaza, enfrente. Veo las dentaduras de mi abuela y su hermana, gigantes, marrones, podridas. Las dos se me presentan en forma de muñecas terrorificas en miniatura. Veo el rostro y la casa de un tipo que tenìa una radio en su casa, èl decìa que era un radioaficionado, algo que se hacìa hace muchos años, donde por medio de siglas uno se comunicaba con gente de lugares muy lejanos. Ese tipo nos enzeñò a montar una FM que después hicimos con mi hermano Esteban y Joaquin. Joaquin se muriò en un accidente a los diecisiete años, el radioaficionado tambièn, la radio explotò por que alguien apretò un botòn equivocado.
Sabado:
Para poder explicar esto necesitaria un poder de síntesis sobrenatural. Para entenderlo uds., simplemente pasar por la experiencia. Teniendo en cuenta siempre que lo que produce la planta en cada persona va a ser siempre distinto.
Voy a poner como ejemplo el libro “Confesiones de un opiomano ingles” de Thomas de Quincey, un libro que estoy leyendo hace algunas semanas. En la primer parte del libro èl nos cuenta detalladamente su infancia, vida, gustos, posición social y demàs. Como si tuviera una necesidad de explicar de donde viene para que nosotros entendamos lo que sucederà después. Pero llegado el momento de explicar su relaciòn con el opio, se dà por vencido y todo lo que observamos son notas sueltas, recopilaciones de anotaciones en papeles encontrados, cabos sueltos de un rompecabezas imposible.
Hoy es sabado por la noche. Empezè la toma de planta el viernes a la medianoche y aunque todo el tembladeral de este dìa ha ido transformandose en una sensación de paz y de a poco las piezas se acomodan, no tengo ninguna certeza de que esto siga. Por momentos me vuelve un miedo, una sensación extraña, como si al tratar de explicar esto en palabras, la planta vuelva y me diga: “no, no lo intentes, las palabras nunca me van a encontrar, las palabras no son muy amigas mìas, no lo busques ahì”.
Siempre he tratado de dejar sentado por escrito viajes, sensaciones, diarios de ciertos dìas bajo efectos de alguna droga, cosas que necesitaba escribir para después de un tiempo volver a visitar.
Voy a volver a escribir y desde yà digo: èl que està tratando de entender soy yo.
La planta es la ayahuasca y es una mujer.
La planta se me presentò en diferentes facetas. Recuerdo haberlo figurado como una bruja horrible, como una mujer rubia, blanca y desproporcionadamente hermosa, como una dama sadomasoquista cruel, como una elefanta con síndrome de must.
El poder de la naturaleza es gigante. Yo no tuve conciencia de esto hasta hoy. No puedo sacarme de la cabeza el pensamiento de que algo proveniente de la tierra sea tan gigante y tan sabio.
Voy a tratar de ordenarme un poco: lleguè a una quinta en el partido de Cañuelas en la pcia. de Bs. As., un lugar alejado de la ciudad, silencioso y solitario. No estaba nervioso, si con mucha ansiedad y esperando. Me alejè un poco de las otras doce personas con las que habìa viajado hasta allì y tratè de concentrarme un poco. Cuando nos llamaron para comenzar la ceremonia, todo fuè muy austero. Apenas unas indicaciones, una aclaraciòn por el dìa de la virgen y empezò la toma. Yo estaba tercero en la ronda. Siempre fuì un descreido de todo, tal vez por que tuve una educación catolica estupida de clase media y cuando me dì cuenta de algunos engranajes del mundo, me sentì estafado. Nunca màs volví a reconciliarme ni con Dios, ni con la religión. Anoche tampoco. Me fuì al cuarto donde me tocaba estar con otras dos persona, una mujer grande y un pibe de veinte años, creo que los tres tomabamos por primera vez. Los demàs estaban todos en la sala màs grande.
Me digo a mi mismo:
No te compares
No busques las respuestas que tal vez vengan
“Todo lo que tenga que pasar, va a pasar”. Este pensamiento me hizo estar muy conectado con la idea de “dejarlo ser”. Las cosas que tengan que pasar vana a pasar màs allà de todo. Hay un rìo fluyendo todo el tiempo. Nuestro cuerpo a veces quiere, a veces no, èl solo pide, nos dà señales, todo el puto tiempo estamos comandando con la cabeza algo que sucede en otro lugar y la cabeza es media engañadora. Vos tenès que empezar a hacer cosas con el cuerpo de manera constante.
Todas las drogas que he tomado en mi vida y sè que fueron muchas, no se acercan a lo que yo vivì anoche, no tienen nada que ver, son muy berretas, son formas para distraernos, para destruirnos como sociedad, para debilitarnos, para sacarnos lo peor de nosotros. Se que en un punto me siento limpio por haber seguido la dieta correspondiente, por que hace dìas que no consumo nada y no tengo ganas. Pero se tambièn que hace muchos años que yo no estaba asì y digo gracias.
Anoche fuì un guerrero antiguo, fuì un viejo moribundo, fuì un cadáver, fuì un amante que jugò contra una mujer que le hizo lo que quiso, fuì un papel de caramelo en la boca del huracán, fuì alguièn que habìa venido de caminata por el desierto mientras alguièn se me reìa en la cara mientras yo lloraba como un niño.
Anoche le pedì perdòn a la planta, le roguè para que me dejara en paz, le dije que ya habìa pagado. Y tuve miedo….tuve mucho miedo. Sentì que una especie de locura me habìa invadido y nunca màs me iva a dejar. Y caminè, mirè el cielo, los arboles, no podìa acostarme ni dormir por que sentìa que al acostarme, la planta volvìa a convertirme en su marioneta de la noche. Como si ella me hubiera elegido entre todos. Hasta sentì en un momento que alguièn que ella habìa elegido, alguièn cercano a ella se estaba metiendo adentro mìo, una especie de indio de raza negra que reìa. Pero esta sensación no durò, creo que ella tambièn se asustò cuando yo le dije que era demasiado, que lo dejaramos para otra vez.
Vi mi cabeza saliendo del vientre de mi madre, solo mi cabeza, nunca terminè de salir entero, me quedè ahì. Vi el rostro, solo el rostro de un compañero del trabajo que es una de las personas màs idiotas que conozco. Me vì medio viejo y solitario y perdido en el mundo. Sentì que me volvìa gigante cuando respiraba hondo y si estiraba un brazo llegaba a lugares lejanos. Sentì que estaba adentro de algo parecido a un caleidoscopio. No con cristales de colores, màs bièn una sustancia parecida al barro.
Y se que al principio fuì feliz y me reì, inocente de pensar que todo el tiempo iva a ser asì. Se que subestimè a la planta y después lo padecì, y como!. Pero por momentos nos encontramos y nos hicimos señas, y jugamos como dos amantes medio tontos y jóvenes y me acariciè la espalda para ver como me acariciaba ella. Y tambièn llorè, un quejido seco por que me dì cuenta de cuanto necesito a veces que me acaricien y me contengan, como una mujer, como un niño….como si con los años me hubiera vuelto frìo, distante de los cuerpos, del calor. Y pedì por mi hermano, para que me venga a rescatar, para pode abrazarlo y decirle te quiero a todas las personas que realmente quiero.
Y me dì cuenta de que yo soy asì, que hay muchas cosas que ya no van a cambiar y que voy a tener que convivir con todo lo que no me gusta de mì. Y que a veces puedo ser terrible pero que tambièn he tenido fuerza, y he salido de algunos tuneles solo. Y que me puedo reir por que tengo un sentido del humor medio extraño pero sentido del humor al fin. Y que sì, como dijo Mario, èl pibe que estuvo conmigo toda la noche al lado mìo, soy muy sensible. Que puedo mirar alrededor y ver cosas que otros no ven como otros ven otras y que voy a tener que hacer algo con eso. Transformarlo en algo que me haga feliz a mì.
Y tambièn me dì cuenta que hay algo en mì sin resolver. Pero tal vez siempre haya algo en todas las personas sin resolver y estamos tratando, nada màs.
Y sentì que ya estaba un poco viejo para algunas cosas y que tengo que crecer en otras. No por crecer en el sentido màs social de la palabra, sino como dar un paso hacia delante a nivel personal.
Ahora voy a parar de escribir por que siento que algunas cosas que necesitaba decirme las dije. La planta sigue en mì aunque debo decir que la siento un poco lejos y con el correr de los dìas se irà yendo aùn màs. Es una presencia tan grande que cuando sentìs que se va, te hacès un montòn de preguntas. Una relaciòn que deja cicatrices, recuerdos, triztesa, felicidad…una relaciòn donde algo pasò.
Yo sè que nunca màs me voy a olvidar de lo que pasò anoche. Lo sè.
Domingo:
No dejes pasar la señal de haber visto las fotos de Flavia viviendo afuera. Tal vez haya algo ahì.
Pongo el disco de Lou Reed que hace mucho no escuchaba, “New York” y si, estoy màs vivo….me siento màs vivo y todo lo que hay alrededor me està llegando: el aire, el sol de la mañana, el viento fresco, la ciudad està tranquila, voy a lavar ropa, voy a afeitarme, voy a salir un rato a ver que pasa, tal vez vaya trabajar por la noche…algo se me hincha en el pecho cuando respiro. El compresor de la vida bombea como si fuera un 0 km poderoso y brillante.
Voy al trabajo arriba del colectivo. Los movimientos de la ciudad se sienten màs vertiginosos. Poner una moneda en la ranura de la maquina de boletos adquiere otra dimensiòn. Voy a ver que pasa en el trabajo. Siento la respiración entrecortada…respiro, respiro, cargo combustible.
El mundo en el que vivo todos los dìas se me presenta distino, voy a tener que pasar esta prueba.
Me duermo, pero una tormenta amenaza las ventanas abiertas de mi casa y me despiero. Estoy recien salido de un sueño. Me quedo mirando un rato por la hendija de la persiana: los autos aceleran la marcha, el viento sopla muy fuerte y en este octavo pìso se siente. Truenos, lluvia. Me prendo un cigarro y trato de entender este estado de embotamiento producido por los sueños, mezclandose con la furia de una tormenta en la madrugada.
El sueño: llueve, veo una pared lateral de mi casa desde una ventana, es blanca, yo estoy muy cerca de un mueble muy rustico donde hay portarretratos y donde se guardan cosas que no se usan. En contraste con la blancura de la pared hay una araña de un tamaño imposible que quiere subir, yo tengo un arma en la mano. Llueve mucho. Esa pared, el mueble, el angulo desde donde yo veo todo ya no existen màs. Ahì hay ahora otro cuarto, otro mueble y la pared no es blanca.
Lunes:
Por la tarde salgo, hablo con Santi sobre la planta, èl entiende, me entiende y fluimos por que yà ha tomado varias veces. Me dice que los miedos màs grandes son a la locura y a la muerte, eso me queda. Salgo a pagar unos impuestos, voy a una panaderìa, creo poder arrancar a un local de ropa usada pero no, estoy como demasiado liviano, sin fuerzas. Entro a una librerìa, elijo dos libros para el verano. “El mundo sumergido” de Ballard y uno de Eduardo Mallea. Vuelvo, me masturbo como un mono, duermo, duermo…sueño.
Cuando vos te querìas ir a dormir el dìa de la toma y no podìas y veìas que todos los otros ya estaban despertando, tal vez estabas buscando un espejo en los demàs, comparando. Vos no te dabas cuenta que a vos no te habìa tocado dormir. Y es que siempre estàs mirandote en los demàs y eso te hace perder tu foco, lo que sos. Vos tenès tus miedos, tus puntos flojos, tus logros, vos no estàs viviendo otra vida, vos tenès cosas para resolver…empezà a trabajar con eso, empezà a mirar por donde vas a empezar, que decisiones vas a tomar.
El sueño: todo pasa en una calle lateral de mi pueblo, una calle de tierra al costado de la casa de Santi. Yo estoy sentado en una cama mirando a Lucas y Celeste, dos compañeros que estàn acostados en el suelo. Celeste està desnuda pero se cubre con hojas escritas con lapicera, se rìe. Me tiro a la pileta de Santi, su madre me dice que no, que el agua està sucia. Mi hno, Manolo esta con Lucas, los dos estàn vestidos de militares, hablan de ir a fumar marihuana. Después me cruzo enfrente, al club del pueblo donde hay otra pileta y le digo a Lucas algo como que allì està todo bièn.
Lunes:
Si, por momentos me siento màs vivo…por momentos. Pero es cierto que a veces tambièn vuelvo a mi cabeza y que allì las cosas se empañan…me doy cuenta de que al ir a mi cabeza estoy tirando un centro para que vuelvan pensamientos y asociaciones que me hacen mal, que me hacen creer en la posibilidad de estar mal o enfermo.
Si atravesaste todo lo que ha pasado, si ayer volviste a trabajar, a la calle, al ruido, si pudiste sortear todas las trampas que vos mismo te pusiste es inútil pensar que algo se està enfermando adentro tuyo. Cuantas veces te reventabas la cabeza por las noches con drogas, lastimandote, para después crear en tu cabeza una posible enfermedad que se estaba gestando dentro tuyo. Producto de toda la resaca y de las mezclas innecesarias que hacìas. Desechà esa idea de que estàs enfermandote, de que algo adentro tuyo se està pudriendo. Hoy tu cuerpo està raro, tenso, tenès un peso en la nuca, pero eso va a pasar, vos sabès que va a pasar, el cuerpo no es una fuente inagotable de sensaciones placenteras…todo està pasando, està yendo hacia algun lugar.
Martes:
Vos tenès que sentirte comodo en tu cuerpo. No tenès que tomar cosas que te hagan sentir mal o con ganas de salir de tu cuerpo. Y sacarte el miedo ese de por ahì empezar en la posibilidad de que algo de lo feo que te pasò en viernes vuelva.
3 comentarios:
Ey Lechero, me ha conmovido tu relato
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