sábado

Anotaciones previas a la entrada del desarmadero (Diario de la toma de ayahuasca parte 3)



Un sol de primavera baña estas calles por donde camino sin gente. El estomago me habla en un idioma pèrdido. Voy, vengo. Donde?. Puedo hacer entrar al mundo entero adentro de mi puño y puedo ser tan pequeño como una bacteria. La incertidumbre es un motor. Como el deseo, las pèrdidas, las batallas que se libran a toda hora en el transcurso del dìa. Cuando no hay nada en el medio, ni drogas, ni espejos, ni horizontes, me pregunto: cuanto es el daño que uno se puede hacer a uno mismo?. Destruir puede ser un deporte adictivo. Todo lo que no fuè no serà. Esa es la certeza màs grande. Entonces noestaremos juntos nunca màs.

Abandono mi busqueda un sabado de noviembre, justo antes de que terminen los primeros años de este siglo tan nuevo.

Ahora se aclara. El olvido tambièn puede ser combustible y empujòn. Una a una me saco las capas que me hacen lo que soy. Desaparezco de todo para reencarnarme
en otras sustancias màs nobles. Me despido como esas reinas de los pueblos que se pasean por la calle del centro saludando en camara lenta, sonriendole a todos y nadie.

Esto se irà para siempre.

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