lunes

Lou Reed



Noviembre 2013
Alguien dice que Lou Reed murió y me agarra justo en pleno cumple de mi hno, a pleno asado, escabio y alegrìa. Me hago el dolobu y enfilo para el baño, se me escapan unas lagrimas y caen las primeras fichas. Me acuerdo de una nota que leì cuando era muy muy joven y no habìa toda esta ensalada de información que hay ahora, màs en Ameghino que era a cuentagotas lo que llegaba. La nota decía básicamente que era uno de los màs reventados del rock y nada màs. Pero algo me habrá quedado picando por que al toque peguè un viaje a capital y en el parque Centenario vì el casette grabado de la banana de Velvet y me lo comprè sin saber nada junto a “No somos nada” de La Polla Records. Ese casette trasciende la música, no importa si es bueno o malo o como està grabado, yo escuchè eso y armè una banda, me acuerdo que cambiè un equipo de música que tenía por una baterìa a una banda de cumbia y listo, todo lo demás vino solo y no hubo vuelta atrás. Despuès vino el disco “New York” que me prestò mi primo, las letras traducidas de “Magic and Loss”, otros como “Tranformer” o “Loaded” que los gastè, cds que le encarguè a alguien que viajaba al exterior por que acà no se conseguían… en fin. Amè y amo a Lou Reed , solo por el hecho de que me hizo pasar una juventud menos solitaria y por tanta música maravillosa (justo en estos días estaba castigándome con “Metal Machine Music” que lo ponìa para limpiar el depto…jajaja). Me acuerdo de cuando vino a tocar por primera vez y lo vì, un momento gigante si los hubo. Y para terminar me acuerdo de estar laburando de mozo en un restaurant basura de Puerto Madero y ver que alguien muy parecido a Lou Reed pasa caminando y pega la jeta contra el vidrio para ver si estaba abierto. Era èl, entrò solo, caminando a tranco largo, petiso, flaco, con una campera de cuero toda gastada y la cara como si lo hubiera maquillado la garra de un tigre. Me puse nervioso y enfilè para el lugar donde estaba sentado, èl se diò cuenta de que yo lo conocía y me puso una cara de orto como pocas he visto, me acerquè màs, le dì la mano, le dije unas cosas muy lindas sobre su musica en un inglès imposible, èl notò mi estado y sonriò y me extendió la mano de una manera muy dulce, me regalò un habano y en los papelitos que tenía para anotar los pedidos de la gente escribió “Hello Nacho”, no dijo una palabra. Voy a extrañar mucho que no haya màs discos nuevos ni giras pero voy a seguir escuchando sus discos como siempre por que ahora màs que nunca puedo decir que se ha ido (solo del mundo terrenal) uno de los màs grandes.

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